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miércoles, 9 de julio de 2014

Capítulo 10: Rumores y verdades.



El sol golpeaba su ventana, y el cantar de los pájaros, y el sonido de las olas del mar calmándose...
Lena abrió los ojos de golpe, pensó durante un momento, y recordó que estaba en casa de Sarah pasando sus vacaciones semanales. Siempre le pasaba eso al despertar, no tenía ni idea de dónde estaba, tal vez sus sueños fuesen tan intensos que se confundían con la realidad cada mañana.
Bostezó, se frotó los ojos, miró hacia la ventana... y acto seguido dio un brinco y al reconocer la figura que estaba situada al lado de ésta, intentó no alterarse.
La persiana estaba totalmente subida y las cortinas dejaban la ventana al descubierto.
Vic sonreía apoyado en la pared.
-Buenos días, bella durmiente -le dijo, sonriendo.
Lena se sonrojó al notar lo que ella creyó ironía en su voz, y se tapó la cabeza con las sábanas.
-Me gustaría saber qué haces ahí parado mientras yo duermo... -se le oyó decir con la voz apagada, debajo de las mantas.
-Pues... nada a parte de esperar a que despertases -le informó él, acercándose a la cama para sentarse a los pies de esta- no me atrevía a despertarte, no lo veía necesario.
Se quedaron un rato en silencio, ella se sentía realmente incómoda, y a él parecía darle lo mismo, aunque se diese cuenta.
Vic llevaba puesta una camiseta de un grupo de música y unos pantalones vaqueros gastados.
A Lena le gustó esa manera de vestir.
-¿Estás acostumbrado a que las chicas no te echen de sus habitaciones cuando entras sin más? -preguntó en tono de broma mientras se quitaba las sábanas de la cabeza y se trenzaba el pelo.
Vic la miraba con curiosidad.
-Nunca sé si te molesta mi presencia o si te gusta que esté contigo -respondió. 
Lena acabó de trenzarse el cabello y se levantó de la cama. Llevaba el pijama puesto -era la primera vez que dormía con pijama desde que había llegado, las demás veces siempre se acaba durmiendo con ropa- y tenía ojeras y los ojos llorosos, pero aunque no le gustase que la viesen así, con Vic conseguía sacar la fuerza de algún lugar para que le diese igual.
-Me gusta que estés conmigo -respondió, sorprendiéndose a sí misma- pero, en fondo, sigo teniendo miedo de que seas un asesino en serie.



Abajo, Nicole y uno de los primos de Sarah veían la tele mientras ella ordenaba el salón.
Los tres se giraron al oír a alguien bajando las escaleras.
-Buenos días- saludó Vic, con toda la naturalidad del mundo.
Pasó directamente del salón a la calle, abrió la puerta y salió al jardín.
Las chicas se quedaron un rato solas, en silencio.
-¿Quién es ese, por cierto? el de los ojos azules -preguntó Nicole a Sarah, levantándose del sillón para ayudar a recoger algunos vasos.
Sarah se quedó callada durante un rato, algo dubitativa, y finalmente respondió:
-Es mi primo... aunque me acabo de enterar hace unos días -añadió- me lo contó mi tía.




Jorge se encontraba en el piso de arriba, tumbado en la cama, mirando al techo, pensando en lo raro que era todo cuando no estaba con Sheila.
Muchas veces había pensado que la quería más que a sí mismo, que habría dado su vida por ella... pero él no era así, no era nada sentimental, y, antes de conocerla pensaba que era imposible querer tanto a alguien. 
Suspiró y se sentó en la cama. Tenía que dejar de darle vueltas a ese tema de alguna manera. 



Vic y Lena estaban sentados en la cocina, desayunando.
Habían estado un rato en silencio, removiendo y removiendo las cucharillas en el tazón sin decir una sola palabra. Vic se puso a cantar a la taza de chocolate caliente, y ella continuó cantando la canción en su cabeza.
-Es de Aerosmith -dijo Vic de pronto- la conoces, ¿verdad? vi que tenías un disco en tu habitación. 
Lena abrió la boca, sorprendida, y fingió una risa ofendida. Él sonrió triunfante.
-¿Cómo debo reaccionar a que también espíes mis objetos personales?
Vic puso los ojos en blanco y dio un sorbo a su taza. Mientras bebía, Lena aprovechó otra vez para fijarse en lo atractivo que le resultaba Vic de perfil, con el rostro serio, el cuerpo relajado, el pelo cubriéndole la cara... y se ruborizó justo antes de que él se girase y la mirase, tan directamente a los ojos que parecía fulminarla. 
Justo entonces, Jorge entró en la cocina y pasó por el lado de Lena, para llegar hasta el estante, sin saludar ni nada, y ella percibió su aroma, el mismo olor que tenía su casa cuando ella iba a visitarle hacía años.
El chico se apoyó en la encimera mientras la leche se calentaba en el microondas.
Vic no decía nada, y Lena escondió las manos en los bolsillos de la sudadera, para que ninguno de los dos notase que le temblaban al saber que tenía a Jorge tan cerca, pero tuvo la intuición de que Vic ya había reparado en ello.
El chico de los ojos azules carraspeó.
-Bueno -dijo, levantándose de la silla- Lena, ¿tienes algún plan para hoy?
La chica se puso más nerviosa aún, por algún motivo que no consiguió comprender, y negó con la cabeza. 
Jorge soltó una carcajada.
-Es obvio que no tiene planes, no tiene a nadie con quien hacerlos.
El pitido del microondas rompió el silencio.
Lena sintió ganas de llorar, pero inmediatamente se dio cuenta de que hacerlo habría sido ridículo, seguro que no lo había dicho con mala intención. A parte, también tenía razón.
Vic se rió. Su risa sonó real.
-Qué va... eh... ¿y tú cómo te llamabas? -preguntó a Jorge.
-Jorge -respondió, muy serio.
-Jorge -repitió Vic, poniéndose de pie y llevando su taza al fregadero- verás, Jorge, Lena me tiene a mi.

                

-¿A dónde quieres ir primero? -preguntó Vic, una vez estuvieron ya fuera del jardín.
La calle estaba desierta, y el día nublado, hacía viento, y un viento bastante frío.
-¿Primero? -murmuró, extrañada- a mi cama.
Vic pensó hacer un comentario, pero prefirió cerrar la boca. Se metió las manos en los bolsillos de los pantalones y cruzó la carretera para ir a la playa, no sin antes hacerle un gesto a Lena para que le siguiese.
Mientras caminaba hasta la orilla de la playa, Lena se fijaba en la gente, en las familias que paseaban, parejas, niños paseando a sus perros...
Le dieron ganas de llorar.
-Lena -le llamó Vic, de pronto- si sigues caminando se te van a mojar las zapatillas.
Ella salió de su trance y miró a sus pies, se había adentrado unos pasos en la arena mojada, y sus zapatillas iban hundiéndose poco a poco en ella.
Dio unos pasos atrás, hasta situarse al lado de Vic, y guardó silencio, mirando fijamente el mar.
El mar azul claro, el cielo gris... era hermoso a su manera, pero definitivamente a ella le gustaba más de noche.
-Perdón por lo de antes -soltó de pronto Vic- no debería haber dicho nada... ahora te miro y es como si estuvieses a punto de llorar.
Lena guardó silencio, como solía hacer siempre. Aquel día se sentía especialmente triste.
-No ha sido culpa tuya.
Recordó que la noche anterior Vic le había llevado a ver la luna llena, se acordó de que se habían subido al árbol para estar más cerca del cielo, y de pronto se sintió mejor. 
Él suspiró y se encogió de hombros.
-Tan solo tengo una semana para estar aquí, contigo -susurró- solo tengo una semana para...  -agachó la cabeza, y no dijo nada más durante unos segundos.
Lena le miraba con ganas de preguntar ''¿quieres hablar de una vez?'', y Vic pateaba las conchas en la arena.
-Hoy es nuestro tercer día juntos. Nos quedan cuatro -dijo de pronto.
Lena levantó la vista y le miró, con un nuevo interés.
-Sí, lo sé. 
Vic se rió.
-¿No te has parado a pensar que cuando pase esta semana no nos volveremos a ver nunca más?
Hubo un largo silencio después de esa pregunta. Lena no entendió muy bien a qué venía, pero tenía razó, si Vic vivía allí, no se volverían a ver hasta dentro de mucho tiempo.
-Tienes razón... pero -añadió, con tono divertido- ya que eres primo de Sarah supongo que te veré más veces, cuando vayas a verla a Madrid.
Vic la miró con ternura, pero no dijo nada.



                                
                                                                                  El día continuó de forma normal, normal tirando a aburrida. 
Llovió mucho durante toda la tarde, y Rubén, un primo de Sarah con el que Lena se llevaba algo bien, le propuso ver una película desde su ordenador portátil. 
-Mientras más tiempo pasas aquí, más chismes circulan de que tú y este estáis liados -le contó Rubén a Lena mientras Vic dormía.
Estaban en el salón los tres solos, la película que había propuesto ver Rubén era de miedo, pero tan mala que Vic había acabado por dormirse en el sofá.
Rubén estaba sentado entre Vic y Lena, y ella tuvo que inclinarse un poco en el sofá para comprobar que Vic estaba realmente dormido.
-No estamos "liados" -respondió, cortante.
Rubén la miró con una sonrisa burlona en los labios.
-No quieres hablar del tema, ¿eh?
Ella sintió que se sonrojaba. Y como era tan pálida, se notaba a la legua cuando se ponía roja.
-No es eso, Rubén... es que tenemos una relación un poco rara que ni yo misma consigo entender -musitó ella.
Rubén bajó el volumen del portátil y miró a Lena fijamente a los ojos, cruzándose de brazos.
-¿Habéis dormido juntos o no?
Lena se sonrojó más aún y puso los ojos en blanco. 
-Solo te interesan esos detalles, por lo que veo.
El chico negó con la cabeza.
-Sabes que no soy así para nada, quiero ayudarte con él porque me caes bien -le dijo, con una voz que transmitía una calma infinita- no me van los cotilleos, pero si Sheila y sus amigas no paran de hablar de lo mismo una y otra...
-¿Sheila? -le interrumpió Lena.
Él asintió.
Odiaba a Sheila. Le daba igual lo que estuviese diciendo de ella, tanto si era para bien como si era para mal, era estúpida y parecía que no tenía nada más en la cabeza que necesidad de contar mentiras sobre los demás. O contar verdades. La cosa era contar algo siempre.
-Esa tía no para de decir que te llevas a Vic a tu habitación y... -musitó, para asegurarse de que no le oía nadie salvo ella- pero yo creo que lo dice para que lo escuche Jorge, porque quiere que esté alejado de ti.
-¿Alejado de mi? -le interrumpió Lena otra vez. Se estiró para coger un vaso con zumo que tenía encima de la mesa.
-Me lo contó él ayer -le dijo.
Se quedaron un rato en silencio, Rubén dejó el portátil encima de la mesa, dando por sentado que a nadie le interesaba seguir viendo esa aburrida película. Miró a Vic, que seguía dormido a su lado.
-De todas maneras, tengo que decirte que Vic es mucho más mono que Jorge -confesó Rubén- ¿en serio no te gusta?
Lena se rió.
-Yo no he dicho nada sobre eso.

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